Drones para la reforestación tras los incendios

Drones para la reforestación tras los incendios

Drones equipados con aspersores cinéticos o que lance las semillas en cápsulas biodegradables podrían ayudar a la reforestación de las zonas calcinadas por los incendios

La reforestación de los montes es una de las principales maneras de combatir el cambio climático y evitar la desertificación. Por ello, tras un incendio es todavía más importante tratar de recuperar la zona calcinada. En esta tarea, los drones pueden ser el aliado perfecto para ayudar a reforestar los bosques perdidos. “En un primer momento mapeando las áreas calcinadas para identificar las mejores zonas donde plantar, y posteriormente esparciendo las semillas para recuperar los ecosistemas forestales” explica Jaime Pereira, CEO y fundador de Aerocamaras, especialistas en drones.

Aunque los bosques pueden recuperarse del fuego por sí solos, el tiempo para una reforestación natural es muy largo. A veces esto se puede conseguir por las semillas que lograron sobrevivir en el subsuelo, pero la intensidad de algunos incendios puede ser tal que en algunas zonas sea imposible que alguna semilla haya conseguido sobrevivir y sea necesaria la siembra a mano para restablecerlos. En cifras, si se utilizan varios drones para hacerlo se pueden llegar a plantar hasta 400.000 árboles por día. Esto supondría un gran avance para restablecer las zonas calcinadas tras un incendio. Esta técnica además de ser mucho más rápida permite utilizar una cantidad menor de semillas que los métodos tradicionales de siembra a mano, y disminuye los costes hasta un 20-30%. Esto también permite llegar a terrenos que difícilmente podrían alcanzar trabajadores y permite comenzar a sembrar un mes después de que se haya extinguido el incendio, cuando para las personas aún es arriesgado y peligroso debido a las condiciones del terreno.

Los drones profesionales permiten incorporarles diferentes equipos para llevar a cabo esta tarea. Por ejemplo, un UAV equipado con cámaras multiespectrales permite reconocer una extensa área y detectar los sitios precisos donde reforestar. Una vez delimitada la zona de actuación, un dron equipado con aspersores cinéticos podría esparcir las semillas. O bien, un UAVs equipado con cápsulas biodegradables disparadas con aire comprimido que se depositan en el interior del terreno para evitar que lluvias, viento o animales puedan removerlas.

En 2018 se realizó una prueba piloto en la zona incendiada del Parque Natural del Alto Tajo, en donde utilizando drones se fue capaz de reforestar 100.000 árboles en solo 5 horas. Con los objetivos 2030 sobre la mesa, sin duda los drones pueden ser un gran aliado para alcanzar varios de ellos, como el ODS15: Vida de ecosistemas terrestres, que incluye la lucha contra la desertificación y proteger los ecosistemas terrestres. Jaime Pereira, CEO de Aerocamaras destaca que “la apuesta por drones está imponiéndose. Cada vez se encuentran nuevas aplicaciones en los que pueden ser un aliado clave, y esto está animando a muchas personas a formarse para aplicar UAVs a diferentes tareas. Por ejemplo, son valiosos para monitorear extensas áreas, como mapear zonas calcinadas y también como herramienta estratégica para vigilar y preservar la naturaleza. Muchas comunidades ya cuentan con aeronaves no tripuladas para vigilar espacios protegidos y detectar posibles anomalías o comportamientos ilegales mejorando el tiempo de reacción ante cualquier incidencia”

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