CEGADrone explica la realidad de las operadoras de drones al solicitar autorizaciones

CEGADrone explica la realidad de las operadoras de drones al solicitar autorizaciones

¿Cuáles son los pasos al solicitar una autorización para volar, por parte de una operadora de drones? ¿Y los problemas a los que se enfrenta? Miguel Ángel de Villota, director de CEGADrone, nos lo explica en esta entrevista.

 

Miguel Ángel de Villota  es el director de CEGADrone, una empresa de revisiones en inspecciones industriales con tecnología dron. Su empresa matriz es una distribuidora de energía de más de 110 años y su ADN industrial está volcado en el sector dron. “Volcamos toda la parte del know-how industrial a la parte del know-how aeronáutico”, ya que Miguel Ángel cuenta con una experiencia como piloto de aerolíneas de 16 años, más 5 de comandante.

Desde RPAS/DRONES hemos querido saber los pasos para solicitar una autorización, los problemas que se presentan durante este proceso y, por consiguiente, cuál es la situación actual para las operadoras, como es el caso de CEGADrone.

Así, el director de CEGRADrone ha realizado un breve resumen de los pasos a seguir, como operadora, al solicitar los permisos requeridos para poder volar. De este modo, ha querido “romper una lanza en favor de AESA”, ya que sostiene que esta parte del proceso está perfectamente definida.

En primer lugar, es necesario iniciar el trámite de la autorización con un documento de seguridad aeronáutico, el cual consta de una serie de puntos a cumplir, y que se presenta al gestor de tráfico aéreo. Una vez que el mismo da la autorización o el pase, se pasa a manos de AESA, que revisa toda la documentación y, finalmente, dará el visto bueno para realizar la operación.

“Inicialmente ese trámite tiene un máximo de seis meses, pero se está excediendo, principalmente, porque el gestor de tráfico aéreo también está tardando una media de 3 meses-3 meses y medio en gestionar esa información”, ha destacado De Villota. En este sentido, señala que hay un inicio: el Real Decreto 1036/2017 y que, a partir de ahí, “hay continuas modificaciones”, ha querido destacar “en pro de la mejora del sistema”. Sin embargo, “un cambio continuo, cada 3 meses en los filtros, en la direccionalidad de esa documentación”, generaría un “continuo avance hacia no sabes muy bien dónde”. Con un procedimiento diferente cada 3 meses, es necesario que la gente tenga “una nueva “formación y reacondicionamiento” para ese sistema.

En relación a estos problemas a los que se enfrentan a la hora de pedir una autorización, De Villota ha señalado que “partimos de un problema principal, que es la falta de personal”. Igualmente, insiste en el “continuo cambio, a nivel casi mensual o quincenal, de todos los procedimientos que está suponiendo un esfuerzo muy grande” para las operadoras. Opina que todo lo que repercute en las empresas de este sector, está repercutiendo en los posibles clientes, que es la industria, la cual continúa asumiendo problemas y riesgos que podrían solucionar estos aviones no tripulados. No obstante, las trabas no son solo a nivel administrativo y el director de CEGADrone ha querido destacar la existencia de vacíos en la normativa.

Debido a todas estas cuestiones, Miguel Ángel de Villota ha afirmado que existe una falta de confianza a la hora de utilizar los drones como herramienta. Además, existe una pérdida de liquidez durante este año, ya que tienen trabajos contratados, pero están a la espera de los permisos, “porque ningún cliente espera 7 meses”, ha aseverado.

El cliente de CEGADrone es la gran empresa industrial, es decir, multinacionales o corporaciones, las cuales siempre trabajan bajo un marco generalizado, que es la seguridad. “Nosotros trabajamos bajo ese marco: seguridad”, ha indicado. “Y eso implica que tienes que cumplir la norma” y, en base a esto, la cantidad que pagan en seguros para cubrir las incidencias que puedan surgir en este tipo de trabajos, hacen que tengan que ser especialmente pulcros en sus operaciones. Asimismo, desde la compañía están realizando una labor informativa sobre que existe “una responsabilidad subsidiaria de la empresa contratante, con respecto a qué se va a hacer y cómo se va a hacer”, por lo que las responsabilidades se dirimen entre ambos.

Esto lo hacen, tal y como ha afirmado De Villota, para que otros oferten las mismas condiciones a estas empresas, ya que se encuentran con casos en los que se realizan trabajos sin pasar por una autorización o, incluso, volando en zonas en las que no se podía hasta la llegada de este nuevo Real Decreto.

Una medida para agilizar todo este proceso de autorizaciones que propone el director de CEGADrone sería realizar una pequeña auditoría a la operadora y, en base a la misma, certificar a esa operadora para ciertos trabajos. “Si tú cumples con esos márgenes, tú estás autorizado para todas las operaciones”, ha manifestado. E incide en que no puede generarse normativa continua, durante un año, porque la gente no puede cumplir con ella. “Nosotros tenemos al menos a una persona, 8 horas diarias, gestando documentación solo para AESA y gestores de tráfico aéreo”, lo cual indica que no debería ser así.

En su opinión, llegamos a “la no rentabilidad de las operaciones” de esta manera. “Si tú creas un marco regulatorio a una operadora es porque la operadora va a tener un beneficio; si tú estás gestando una operación tan cara, desaparece el beneficio y desaparece el fin, que es la operadora”, ha manifestado Miguel Ángel de Villota.

En resumen, el gran reto sería que “AESA tendría que contratar a muchísima gente” para agilizar las respuestas, ya que De Villota considera que debe haber una reciprocidad en la rapidez de la resolución de problemas.

“Este marco cerrado que tenemos en España  lo único que está generando es un problema a nivel, primero, de las operadoras y segundo, a nivel industrial”, ha expresado. Y es que, mientras el resto de empresas europeas estarían teniendo un crecimiento en I+D, gracias a los nuevos procedimientos de revisiones y mantenimientos preventivos, lamenta que aquí no es posible contar con esas herramientas, porque cuando existiera un problema que requiera el uso de un dron, se necesitarían 6 meses. “Esto está generando un retraso, no solo para las operadoras, sino a nivel industrial, porque lo que es un pequeño problema preventivo, se puede convertir en un gran problema reactivo”, ha añadido.

La llegada de la nueva normativa europea es otro de los temas que hemos abordado en esta entrevista. Miguel Ángel de Villota ha declarado que, cuando sea vigente, en España, aún habrá un marco de adaptación de dos años. Sostiene que esto hará que las empresas europeas sigan creciendo, mientras las españolas siguen presentando documentación. “Lo que tenemos que ser es operadoras de vuelo. Documentación sí, pero vuelo también”, ha asegurado.

Pese a todo lo expuesto, el director de CEGADrone ha concluido que la parte positiva es que el nivel de exigencia es tan alto, que el nivel de profesionalización irá en base al mismo. Sin embargo, en unas ponencias en Gran Canaria exponía que “España es la legislación para drones más segura del mundo porque no se vuela; y como no se vuela, tenemos el 100% de seguridad”.

“Vamos a ser los mejores… los que queden dentro del cuadrilátero de juego”. Esta compañía está en continua certificación y mejora, pero considera que no puede abrirse “un nuevo Real Decreto para mejorar la ley y, en 10 meses, haya habido dos operaciones de vuelo”.

CEGADrone ha querido dejar claro que tiende la mano a AESA, afirmando que son totalmente partidarios de esta Agencia y su trabajo; pero, también, quiere destacar la realidad de las empresas, porque esta situación “ni es viable, ni es rentable, ni la gente está volando”.

Deja un Comentario

Comparte con tus amigos










Enviar